Pandemia Hoy, Aquí

En los Hospitales no nos matan, simplemente nos dejan Morir: Sobreviviente COVID

Lejano servicio de salud al trabajador que no cuenta con seguridad social, ellos alargan último suspiro de Esperanza en su lucha por la la vida, en indeleble cuarentena particular entre amor, herbolaria y medicina de patente. Ésta es una historia de la vida real, cuyos nombres de personajes  cambiamos para mantener sus derechos humanos a salvo.

Como todos los días, el martes 3 de Mayo, Jacinto se levanta a las cinco de la mañana, Raquel, su esposa, media hora antes ya prepara su primer café y tortillas a mano con la salsa como a él le gusta, hecha en el molcajete.

Mientras tanto, su tercera hija, Jazmín de 9 años firme al lado de su madre, ayuda como asistente de partes, “pásame la servilleta guinda para tapar las tortillas” ordena Raquel. El resto de sus hermanos Ignacio y Marisol , son todos unos hombres y mujeres que formaron su hogar, yano viven con Jacinto y Raquel.

Allá en Loma Linda, la casa con muros de adobe y techo de lámina roja, alumbra una luz titilante sale Jacinto con arnés en mano y se encamina a la huerta “Mil Colores” , donde cultiva mango de tres espacies, Heidi, Manila y ataulfo, en el camino se le unen tres peones, una a uno desus trabajadores de confianza.

Más tarde, ya en la bodega, Jacinto con montacargas acomoda en camión trotón mango seleccionado para enviar pedidos de cartera de clientes nacionales, sin demora, va y viene con más cajones que fue apilando uno a uno hasta llenar el automotor de carga.

Con el Sol aplomo, Jacinto toma un respiro y, se sienta en resquicio de la puerta, y de la banqueta en compañía con algunos jornaleros, quienes entre risas y bromas pasaron el rato, sin embargo, llegó el momento en que Jacinto, sin mediar palabra, se lleva la mano a la cabeza y se retira a su casa.

La Pesadilla

Ya el dolor de cabeza resultaba insoportable y su temperatura corporal subía y subía, hasta que de plano, Jacinto rompió el silencio y le dice en voz entre cortada a su esposa Raquel “ me siento mal, no sé qué me pasa pero me siento mal”, insistió.

La cara de Raquel se transformó, al ver alicaído a Jacinto, quejándose, lo que nunca se ve en él “me duelen los huesos vieja, haber que me das, este dolor de cabeza no me deja, me voy acostar”.

Radio Cajeta, la Pomposa informa: “Nada hay contra la pandemia en Mexico, mientras tanto en Michoacán, los pacientes positivos, sube como la espuma…”

Cámbialeeeeeeee, con voz en cuello ordena Raquel a Jazmín, quien sin titubear giro la perilla de la radio hasta sintonizar Radio Vale, La Pura Neta del Planeta, la cual destaca la mujer que canta la noticia allí, que la muerte del creador de casas “ecológicas” fue a causa de paro respiratorio por neumonía, y así le rindieron homenaje póstumo en los pasillos de palacio municipal.

Cruza la puerta de casa Marisol, también exige “apaga la radio no quiero escuchar eso sucedió hace mucho tiempo, para chistes mejor en la vecindad”, poco malhumorada la hija mayor de Raquel, pregunta “dónde está mi apá?…le señalan con índice de la mano derecha la recamara de Jacinto.

En ese momento, se escucha llanto incontenible proveniente de la casa contigua, la de Don Melquiades, quien en solo una semana que enfermo de COVID 19 dejó huérfanos a sus hijos, pues su mujer murió un par de días antes.

Hay apá, mira nomás como estas, levantate, vamos a que la doctora Bello te revise, no te puedes quedar así..Raquelde inmediato habló a la doctora…minutos después salen los cuatro al consultorio de la Dra. Bello, allí sin contratiempo le toma temperatura de Jacinto y plasma el cuadro clínico en su bitácora médica con su diagnóstico receta antibióticos y lo inyecta en el momento.

Con paso largo y veloz Ignacio, Nacho como le dice su progenitor, llega al consultorio y pregunta por su padre, justo al momento en que se abre la puerta y sale Jacinto rodeado de las mujeres de su casa, ya que la doctora Bello explicó a la familia que no lo podrá atender más, porque Jacinto ya no responde satisfactoriamente al medicamento.

Así inicia un largo peregrinar para ser atendido en su lucha por la vida:

“Mi dinero vale igual al de cualquier paciente, ¿porquéreciben al marino, que él vale más que yo, ó cualquier otro paisano? recuerda el hoy sobreviviente Covid 19 cuando fue discriminado en la Clínica “Fatima” , donde solicitó servicios médicos que le fueron negados en dos ocasiones. “ váyanse ya les dije que no lo vamos atender aquí, exclamó el doctor encargado del servicio médico particular en Lázaro Cárdenas, Michoacán.

Tras peregrinar en los tres principales centros privados de salud en el municipio portuario( Fátima, Morelia y Celia), la desesperanza hace crisis en la familia del agricultor Jacinto, con la tez sin color, ojos hundidos, temperatura arriba de 40ºC y peso corporal visiblemente disminuido buscan atención hospitalaria del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), sin ser derechohabiente.

Con copia en mano del decreto presidencial que ampara a todos los mexicanos para recibir atención en todos los centros médicos del país hicieron valer su derecho, el obstáculo fue superado, la noche del miércoles 13 de Mayo ingresó al Hospital General Nº12 del IMSS por la puerta de atrás en área acondicionada para pacientes con enfermedades respiratorias COVID 19, Justo al costado del servicio de urgencias.

“Me internaron en un espacio compartido con tres pacientes más, la mañana del jueves me hicieron los estudios clínicos y análisis necesarios que confirmaron como paciente COVID 19, pero claramente me dijeron las enfermeras que no tenían medicamentos, no importa, “deme la receta yo compro la medicina”.

Ese mismo día, intubaron a uno de los pacientes y, murió, no pasaron ni doce horas, “yo le dije a mi señora, ”sácame de aquí, ya le dije a la enfermera que yo no me voy a dejar poner ningún tubo, me la pase en vela toda la noche cuidándome”.

Su esposa, Raquel, narra que al día siguiente, viernes 15, por recomendación de amigas trabajadoras del nosocomio le dijeron “sácalo, porque el fin de semana se te puede morir, no hay médicos que los atiendan”, “Solicité alta voluntaria de Jacinto, él ya estaba muy inquieto, me dijo, “sácame o me salgo como sea” dijo.

“Todos los paisanos con los que compartí la habitación en el IMSS, murieron, no es que en el hospital los maten, no, sólo los dejan morir, porque no hay medicamentos. Yo, conseguí alta voluntaria, ya en mi casa con los cuidados y aislamiento pertinente seguí el tratamiento”, recuerda el sobreviviente del Covid 19.

“Aún con escasez de medicina, mi esposa recorrió todas las farmacias para surtir las recetas, pero la compra está limitada y mucha ya ni la surten, dicen que la sacaron del mercado, sin mayor explicación”, recuerda.

Finalmente Jacinto  dijo, “muere mucha gente porque no recibe atención médica, las clínica particulares no reciben a las personas, aunque tengan dinero para pagar el servicio, y quienes no tienen ni para comer se están muriendo en su casa porque la mayor parte de nuestra gente no tienen seguridad social”. Concluyó.

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